Les adelanto una primicia, este articulo aparecerá en el siguiente número de la revista scout "Foro Jóven" y en el "Tlatoani"
Campamento
Por: Luis Alberto García Sepúlveda
CPEP Tlalnepantla
Estimados Hermanos scout, es un gusto para mi colaborar en esta revista, y les comparto una historia que escribí hace ya algunos años cuando era Guía de la Patrulla Tortugas del Grupo 11 de la Prov. Tlalnepantla.
…dado en mi cuarto después de un tradicional campamento de tropa en abril de 1996 mi tercer año de reinado en la patrulla que contaba con un experimentado pionero, 2 entusiastas exploradores, 3 inexpertos scouts y un aspirante pata tierna…
Cierto día despierto de golpe, desconcertado empiezo a ver a mi alrededor y me doy cuenta que estoy en un autobús, la tranquilidad llega a mi cuando veo caras conocidas, ahí están mis hermanos, mis amigos, nada más y nada menos que mis compañeros de la tropa. Nuevamente la inquietud se acerca a mi pues me asomo por la ventana, veo una neblina que no deja ver más de dos metros, en el suelo se observa hielo, huellas innegables de granizo. Lo primero que se me viene a la mente es “¿A dónde nos trajo nuestro jefe de tropa?”, “pudiendo ir a la playa o a cualquier balneario con alberca y un clima inmejorable”, pero estos pensamientos se olvidan cuando el autobús para y es momento de bajar y empezar una caminata que parece interminable, sorteando charcos, lodo, piedras y soportando una cochina lluvia que entorpece los pasos de cerca de 40 muchachos que formamos la tropa.
Durante el camino vienen a mi mente las semanas de preparación y trabajo de mi patrulla, las diferencias de opinión entre los miembros de la misma y la forma en la que en el consejo de patrulla pudimos llegar a un acuerdo sobre el plan de campamento, que construcciones realizar, el ka-bob que se preparará y los puestos de patrulla dentro del campamento, así con estos recuerdos el tiempo y el ajetreo de la caminata es más llevadero y pronto llegamos al lugar de campamento.
Al momento en que nuestro Jefe de Tropa lo índica bajamos las mochilas y corremos a buscar el mejor lugar para instalar nuestro campamento, ese lugar que cumpla con los requisitos de nuestro plan, los arboles necesarios y colocados en la posición indicada para elevar la tienda, cerca del río para tener agua a la mano y el puente que quieren construir el 1er. y 2do. scout para pasar un reto para obtener su insignia de kon-tiki, una vez más discuto con mi subguía sobre cuál es el mejor lugar, esta decisión tiene que ser rápida ya que las otras tres patrullas están en lo mismo y pueden quitarnos ese lugar, finalmente el 1er. scout interviene y juntos acordamos que ese lugar es el indicado.
Así llevamos nuestro equipo al lugar y de inmediato iniciamos el trabajo, montar el toldo, el pie tierno a buscar yesca y leña para la fogata, el subguía rápidamente a buscar los troncos necesarios para construir la tienda elevada ayudado del 3er scout, “los del puente” -como los nombramos- pues a buscar lo suyo, mientras yo con el 4to. y 5to. scout construimos rápidamente una bodega para guardar el equipo y que este protegido, así transcurre el día si dejar pasar actividades y juegos que nuestro jefe de tropa tenia preparados.
Para la primer noche la tienda elevada estaba lista para poder dormir cómodamente en ella y nuestras construcciones llevaban gran avance, la cocina, alacena, mochilero estaban prácticamente terminados, “los del puente” seguían en lo suyo y a la mañana siguiente estaría terminado, en fin después de una noche estábamos casi listos, de esta forma fue pasando cada una de las actividades del campamento, el ka-bob, la junta de tropa en la tarde del sábado donde Pandas, Koalas, Leopardos y Tortugas luchaban sin cuartel por quedar en primer lugar en cada uno de los juegos y no podemos olvidar la tradicional fogata que como le toco vivir a Baden Powell servía como una tregua entre las tribus africanas en guerra y simplemente se disfrutaba la velada.
A la siguiente mañana termina el campamento y se derriban las construcciones, se recoge todo y el lugar queda como si nadie hubiera pasado por ahí, así iniciamos el camino a casa, no sin antes recibir la premiación del campamento, afortunadamente en esta ocasión nos toco ganar y esto gracias al trabajo en equipo desarrollado por la patrulla, llegamos a la parada del camión, subimos y en cuanto inicia su camino vuelvo a quedarme dormido por el cansancio de tres días de campamento.
Cuando el sueño estaba más profundo, cuando uno está más calientito despierto súbitamente y ¡oh sorpresa! estoy en mi cama, mi mochila de campamento a un lado esperando a que despierte, tome un baño y la ponga en mis hombros; todo fue un sueño, el frio desgarrador de la noche en el bosque, las calcetas empapadas por la lluvia, el lodo atascado en los tennis, los golpes de la plaza de desafíos, y lo más importante de todo, el trabajo, la amistad, la hermandad y la camaradería de una patrulla y una tropa scout; ¡si! todo eso que parecía tan real ¡era un sueño!, pero que en un par de horas se hará realidad…
viernes, 4 de diciembre de 2009
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